Denuncian que pescadores presos en Bahamas están sometidos a condiciones infrahumanas

Ricardo Santana
Puerto Plata
Familiares de al menos 76, de los 127 pescadores dominicanos que se encuentran cumpliendo prisión en Bahamas, se concentraron este lunes en la calle Beller con 27 de Febrero de Puerto Plata y denunciaron que estos son sometidos a  condiciones infrahumanas,  tratos crueles y el hacinamiento  en el cárcel.
Uno de los pescadores presos en Bahamas, envío a sus familiares un mensaje de voz y una foto que le facilitaron unos misioneros extranjeros acreditados en esa isla, los cuales se sienten preocupados por las violaciones a sus derechos humanos.
Los dominicanos dicen que conviven en una estrecha celda con poca ventilación, no se les permite comunicación con sus familiares, la alimentación es limitada, a veces duran días sin bañarse porque no hay baños, ni agua, que padecen de sed, hambre y que defecan en cubetas y orinan en botellas plásticas.
El pescador dominicano que logró hacer contacto con sus familiares en Puerto Plata, reveló que  algunos de sus compañeros están enfermos de tuberculosis   y que otros han sufrido pre infartos y desmayos dentro del angosto penal en que se encuentran.
El prisionero contó por medio de su mensaje de voz que comparten la precaria celda unos encima de otros, que el calor es insoportable y que los hay también que presentan signos de desnutrición e inanición
La protesta de sus familiares
Durante la protesta, los parientes de los pescadores  hicieron un llamado al gobernador de Puerto Plata, Iván Rivera, a la diputada Ginette Bournigal, al senador José Ignacio Paliza y a la Cancillería Dominicana para que investiguen la situación a que están siendo sometidos  sus familiares.
Por igual explicaron que los presos en ese archipiélago del Atlántico solo reciben una pequeña ración alimentaria al día y de muy mala calidad y que muchos tienen además afecciones diarreicas, de la piel y complicaciones estomacales.
A principios de octubre de este año,  47 pescadores fueron detenidos por autoridades cubanas y entregados a la Fuerza Real de Defensa de las Bahamas que los perseguía, por supuestamente pescar en sus aguas territoriales en los buques Paúl y Chiqui.